La suerte del cardenal Mazarino
Cuando notificaron a Luis XIV la muerte del cardenal Mazarino, sucesor de Richelieu en el gobierno de Francia, le dijeron: - Majestad, el cardenal ha entregado su alma a Dios. Y el rey, que no sentía demasiada simpatía por el cardenal, respondió: - ¿Estáis seguro de que Dios la ha aceptado?

