LA TERRIBLE SECTA DE LOS ASESINOS
A finales del siglo XI, los guerreros y mercaderes que partían hacia Tierra Santa en las Cruzadas se toparon con unos enemigos, que también perseguían a los sultanes y califas sunnitas. Ese grupo eran los “hashashins” o “asesinos”, como les denominaban los cruzados, una asociación secreta, temida y repudiada por los musulmanes, surgida en Irán y diseminada más tarde por Siria y las montañas del Líbano. Su ideología era llevada con secretismo, pues pretendían implantar creencias ismaelíes (chiítas), minoritarias en el occidente musulmán.



